Cuando la abeja reina muere, la colmena entera se enfrenta al desastre. para evitarlo, las abejas se organizan en torno a una larva destinada, originalmente, a convertirse en obrera. la rodean con sus cuerpos, emitiendo calor, y le dan a comer de la jalea real. la larva deviene así una reina grande y fértil, pero con un adn idéntico a las abejas obreras. de esta forma, el medio decide el destino de la larva. en este libro, boris cyrulnik propone que algo similar ocurre con los seres humanos: nuestro desarrollo depende del entorno en que nos criamos. el afecto recibido en la infancia determina el futuro del niño, y la ausencia del mismo lo acerca a la senda violenta del ladrón. con erudición admirable, cyrulnik traza las semejanzas entre el desarrollo de los animales y los humanos para estudiar los efectos del entorno sobre el carácter del individuo y tratar de explicarse, a la vez, la tendencia de la humanidad a la violencia y a la guerra. si entendemos esto, nos dice, entenderemos también la necesidad de actuar sobre aquello que nos condiciona, de construir el medio más apto para la crianza de los niños
